sábado, 9 de junio de 2012

EL RÉGIMEN VALCARCELISTA


Hoy he podido oír con mis propios oídos, cómo en su tono habitual, Valcárcel decía, con un desahogo extraordinario, que salimos a la calle a protestar porque se aumentan las ratios profesor-alumno, que nos quejamos porque en una clase de 25 alumnos van a entrar 26 o 27. Y dice el Sr. Presidente que “la calidad de la educación no se circunscribe a que haya más alumnos por aula o que los profesores trabajen dos horas más” y que por ello no se va a resentir el sistema.

Nunca me había sentido tan inútil. De decir eso a decretar que los profesores somos innecesarios hay sólo un paso. Como es natural todo el mundo sabe que un profesor es un guardia de seguridad que se pone en un aula con un motón de niños y niñas, tantos como físicamente quepan, y cuida de que no se maten; por eso no es necesario hacer nada más, ni atender a los padres cuando vienen al centro; ni corregir libretas, trabajos y exámenes; ni tener reuniones de coordinación; ni atender a la diversidad de los alumnos que tenemos, algunos con necesidades especiales; ni presentar programaciones y memorias... Todo eso es inútil. Total, el que sea listo no necesita maestro y el que sea tonto o inútil, ya para qué.

La calidad de la educación, a lo mejor, no se resiente porque el profesorado, en general es muy profesional y antepone sus alumnos a cualquier otra consideración. Lo que se sí se resiente es la calidad de la política y de los que nos dirigen.

Valcárcel miente a sabiendas, porque él ha sido enseñante; Valcárcel ofende a la inteligencia, sobre todo de los que tienen a sus hijos con dificultades de aprendizaje; Valcárcel insulta al profesorado a los que quiere convertir en polis de guardería y cuantos menos mejor; Valcárcel falta al respeto a todos y todas los que se han manifestado en contra de los recortes compulsivos y mal atinados del gobierno que él preside.


Y es que el problema reside en que, a base de obtener mayorías demasiado absolutas durante tantos años, su gobierno se ha convertido en un régimen y la democracia que preside, en un totalitarismo paternalista y despótico que ve en la discrepancia a su política una sinrazón o la pataleta de unos hijos desagradecidos. Debería tomarse unas vacaciones.

Haga lo que tenga que hacer, pero, por favor, no nos tome por tontos.

domingo, 27 de mayo de 2012

¡QUE SE ACABEN ESTAS FIESTAS!

En el momento de escribir esta entrada, aún no han terminado las fiestas de Alcantarilla y ya estoy saturado.

Cualquiera que no sepa de qué va, pensará que el programa de festejos ha sido tan apretado que me encuentro agotado de tanta actividad. Nada más lejos de la realidad.

Ciertamente éstas han sido las fiestas más austeras de la historia de los últimos 30 años. Pero ¿está reñida la austeridad con la calidad? ¿es contrario el ahorro a la diversión?

Claramente NO.

En los últimos diez años hemos podido ver cómo a golpe de talonario o de crédito se han llevado a cabo grandes fastos: conciertos a la última; teatro gratix total; fuegos artíficiales a ritmo de la música. etc. Eran los años en los que se encendían los cohetes con billetes de 50€. Si encima había elecciones, el programa de fiestas se convertía en propaganda electoral en un dispendio de recursos económicos y humanos digno de los mismísimos faraones. Como se dice en mi pueblo, "con buen pi... bien se jo..."

Sin embargo, todo ese dinero dilapidado en un boato efímero, se ha ido disipando al mismo ritmo que se ha desinflado el ego del concejal del ramo.

En vez de invertir todos esos recursos en hacer que en Alcantarilla haya más actividad cultural, en vez de apoyar a la banda de música, de generar actividad popular, de favorecer grupos de teatro, grupos musicales jóvenes, ... se ha optado por el pan y circo gratix total para los ciudadanos.

El resultado es que cuando llegan las fiestas de las rebajas, como han sido éstas, les da por traerse a unos cuantos ralladiscos y les pagan poco en comparación con lo que se gastaban antes, pero aún así hasta un céntimo sería demasiado.

Nuestros responsables políticos han convertido las fiestas de este año en un monumento al macarreo, en el botellón consentido a pie de pista, en la bronca como modo de pasarlo bien y la pelea como mayor atractivo.

No se puede hacer peor.

Tendremos que sacar nuestras fiestas adelante. Frente a la austeridad, creatividad; frente a los "fichajes de lujo", producción propia; frente al protagonismo de ningún magno concejal, participación de los barrios y apoyar a las peñas para que hagan de sus actividades un instrumento para animar al resto de los ciudadanos; frente al garruleo, cultura; frente al abuso del alcohol, protagonismo de los jóvenes.

Pero para eso hay que trabajar todo el año y hay que tener vocación de servir a los ciudadanos, y no sé yo si habrá muchas ganas.

miércoles, 9 de mayo de 2012

MONEY FOR NOTHING (o la espiral del dinero)


La acuñación de moneda ha sido uno de los signos de soberanía de una nación. Sólo quien regentaba el estado podía emitir moneda porque ésta era la representación simbólica de la riqueza medida físicamente en toneladas de oro. El oro, en sí mismo, no vale nada. No se come, no abriga. Su verdadera utilidad es por su conductividad para la energía eléctrica o para hacer fundas de muelas y cosas así. Pero no vale lo que realmente se valora.

El oro ya no es lo que respalda la moneda de un país. Ahora es el PIB. ¿Y qué es el PIB? La producción de un país en un año valorado en dinero. ¿Cómo se cuantifica, por lo tanto, la riqueza de un estado? Por el dinero. ¿Qué dinero? El que representa el PIB que se mide en dinero.

El dinero es útil. Es más cómodo cambiar billetes por cosas que cosas por cosas. Volver al trueque, cambiar mesas por gallinas, coches por casas o huevos por jabón resulta engorroso, sobre todo si consideramos que muchos de los productos que adquirimos vienen del extranjero y muchos de los que vendemos van al extranjero.

La utilidad del dinero como instrumento que agiliza el comercio es indudable. Pero se produce un cambio de perspectiva: porque como el dinero resulta útil para adquirir cosas, y como todos queremos más cosas, entonces lo que necesitamos es más dinero.

La consecuencia es que el dinero se convierte en el bien a conseguir y la producción de cosas útiles se lleva a cabo para obtener más dinero. Ya no es éste el que representa a las cosas, son éstas las que representan dinero. Por eso se hace necesario producir cosas cada vez con menos costes económicos para que la ganancia monetaria sea mayor. Para ello se cierran fábricas y se reabren en países más pobres, donde se conforman con una paga inferior y los márgenes de beneficio son mayores.

Pero no basta con eso, porque como lo que vale es únicamente el dinero, el que obtiene más beneficios no es el que produce, sino el que tiene mucho dinero. Sólo por tenerlo y por guardarlo en un sitio te dan más dinero.

En situaciones de crisis, los que tienen el dinero no buscan producir para ganar, sino guardar y esconder lo que tienen y lo guardan en unos sitios que se llaman paraísos fiscales, que son una especie de países que viven de guardar dinero a los ricos.

Pero el siguiente paso es que ni siquiera el dinero existe. Sólo existen señales digitales que representan movimientos de sumas intangibles de dinero que pueden levantar o un hundir un país.

La gente habla de millones de euros como si fueran bolsas de pipas. Yo creo que no existen.

Conclusión, el dinero es un dios falso. Primero porque no es un dios, es un medio. Segundo porque no es nada de verdad, útil, tangible.

Yo devaluaría el euro en un 50%. Verías como emergería el capital oculto en los paraísos fiscales. ¿Pero a que no hay huevos?

No se puede servir a Dios y al dinero.

martes, 1 de mayo de 2012

LA INMORTALIDAD (Vanidad de vanidades)


Conozco a quienes se muestran ufanos de sentarse al lado de una persona a la que consideran importante y luego presumen de ser amigos de…

Conozco a los que se creen importantes porque tienen muchos de esos ufanos que les lavan la oreja con tal de que les den unos minutos o unas horas de gloria, o unos años en un sillón de esos importantes en torno a los que se reúnen tantos ufanos (afanaos, que así se dice en la huerta).

Conozco a los que, llevados por su obsesión por ocupar un cargo en el que sobresalir, hacen planes para poner a su servicio a las personas que verdaderamente valen para ese puesto.

Conozco a algunos que valen que dejan de valer porque asienten gustosos, aunque también conozco a los que se niegan, y aunque incrementan su vaporosa valía, sufren la condena del ostracismo (Exclusión voluntaria o forzosa de los oficios públicos, a la cual suelen dar ocasión los trastornos políticos.)

Conozco a los que se hacen la foto en el momento oportuno, por ejemplo, en una manifestación, aunque sea la primera en la que participan en años.

Conozco a los que hacen las fotos, a los que las celebran, a los que dicen envidiarlos y a los que los envidian.

Conozco a los descarados, los que con tanto desahogo, afirman o niegan proposiciones sin atender a su verdad o falsedad, sino según convenga dependiendo del tiempo, el lugar y, sobre todo, ante quién, contra quién o a favor de quién se dicen.

Todo eso lo conozco, y no tiene otra causa que el afán de eternidad: querer sobresalir, ser importante, ser recordados, sentirse grandes, perdurar en el tiempo, pasar a la historia, incluso después de muertos.

Es cierto que algunos son recordados más allá de su tiempo, incluso durante milenios. Hay quienes se momificaron y legaron sus cuerpos, o sus residuos, a la posteridad.

La Vía Láctea. Hasta ella un día desaparecerá.
Pero por muy larga que sea su pervivencia, no es eterna. Ni siquiera el universo lo es. Al menos eso dice la Teoría del Big Bang.

¿Qué es el flash de una foto, por muy importante que sea el personaje retratado, comparado con  nuestro Sol y con los billones de estrellas que nacen y mueren constantemente?

¿Qué es un discurso aplaudido, qué es un sentarse al lado de alguien “importante”, comparado con la Vía Láctea, y como ella, 100.000 millones de galaxias, generándose y destruyendo en un fluir incesante que un día cesará?

Incluso aunque consiguiéramos perdurar momificados durante miles de años, dentro de unos 4500 millones de años el Sol habrá dejado de alumbrar y la Tierra habrá desaparecido.

Todo es “atrapar vientos” dice Qohelet.

No, la inmortalidad debe consistir en otra cosa. Para mí que los que hacen como he dicho, se desintegran antes que otros, incluso en vida.

Seguiré meditando a ver si encuentro respuestas, seguiré intentado creérmelas.

jueves, 19 de abril de 2012

EL FRENESÍ RECORTADOR


Frenesí, según la Real Academia de la Lengua, es “delirio furioso”.

La actual crisis económica que se ha transformado en la crisis de la deuda, ha dejado a España y los españoles sin dinero, sin soberanía y sin esperanza.

El FMI sugiere lo mismo que lleva recomendando desde hace décadas: recorte del gasto, reducción de los costes sociales y déficit 0. Debería llamarse Fondo Monetario Internacional y Liberal o Ultraliberal. Estas medidas lo mismo valían para Argentina, que para Etiopía que para Europa.

Angela Merkel, nueva dama de hierro oxidado, descendiente por vía directa de Atila o de su caballo, lleva a Europa a la misma decadencia que su aspecto demodé.

En España le han salido fanáticos seguidores de su estrategia del equilibrio presupuestario cuando éste tiende a cero. En su frenesí recortador han iniciado una orgía de despidos, repagos y subidas de tasas.

El rico sigue siendo rico, o incluso más, la clase media paga y repaga con menos cobros, los que están al borde, al abismo, y los pobres, a la nada.

Qué más da. El 0 del déficit es el rostro del recorte. Es como una cara vacía sin rasgos individuales.

En la Región de Murcia el frenesí recortador llega al paroxismo. No satisfechos con amontonar niños en mesas litera en las aulas, no contentos con cargar sobre los hombros del profesorado con esas clases masivas y con el despido de sus compañeros, se les insulta y se les llama gandules y absentistas.

El delirio furioso, el frenesí recortador está convirtiendo el estado en la aspiradora que se aspira a sí misma.

Y yo me pregunto: ¿qué hicisteis con el dinero que entraba a espuertas? ¿Por qué no ahorrasteis entonces en vez de gastarlo en tonterías y en pagar favores electorales?

La verdad es que para hacer esta política no hay que estudiar. Hacer mucho con mucho o hacer nada con poco es muy fácil.  Lo difícil es hacer mucho con poco. No saben. Se acostumbaron al talonario para ganar elecciones.

Si entonces los hubiéramos recortado los ciudadanos… Mira por donde me está gustando lo del frenesí reocortador…

sábado, 14 de abril de 2012

LA VERDAD, EL HONOR Y EL ÉXITO


A veces, éxito, verdad y honor pueden coincidir en una persona. No son muchos los casos, para qué nos vamos a engañar.

A veces, la verdad y el honor son un obstáculo para el éxito.

A veces, pocas, hay quien escoge el honor y la verdad.

A veces, bastantes, hay quienes eligen el éxito por encima de la verdad y del honor.

A veces, con frecuencia, quien abrazó la verdad y el honor, se queda sólo o escasamente acompañado.

A veces, también con la misma frecuencia, quienes optan por el éxito a costa de la verdad y del honor, suelen estar copiosamente acompañados.

A veces, quien se quedó del lado de la verdad y del honor, encuentra en su escasa compañía a otras personas de verdad y honorables.

A veces, quien abrazó el éxito sin importarle la verdad y el honor, encuentra a numerosas personas exitosas también.

Si la verdad es una perla y el honor es oro, el éxito suele ser oropel.

Si la verdad es transparencia y el honor es el adorno de la mirada de frente, el éxito suele ir acompañado de refracciones y miradas esquivas.

Si la verdad y el honor se presentan con una sonrisa, el éxito hace ostentación de júbilo desbordado.

A veces, un poco menos cada día, tengo la tentación de renunciar al honor, de suavizar la verdad, porque el éxito es tangible.

A veces, un poco más cada día, valoro la verdad que me dicen mis personas más queridas y es un honor para mí contar con ellas, aunque rara vez tengamos éxito de ese que es enemigo de la verdad y del honor.

A veces, sólo a veces, tenemos éxito porque éste consiste en mantenerse en el camino de la verdad y del honor.

Tengo presentes en su evanescencia a los triunfadores autocomplacidos que han subido al pedestal usando peldaños humanos.

Y brindo por los que, a veces, renuncian al pedestal.

Los unos triunfan en este mundo.

Los otros, los veraces y honorables, cambian el mundo.

domingo, 8 de abril de 2012

MONSEÑOR, LA SEXUALIDAD Y EL EVANGELIO


Me pongo a repasar mentalmente los evangelios y no me viene a la memoria ningún hecho o dicho de Jesús que tenga relación, no ya con la homosexualidad, sino con la sexualidad en general. Y es raro, porque si hubiera considerado tal asunto importante seguro que lo habría dicho y su manera de plantear el tema sería tan alternativa que los evangelistas, aunque a regañadientes, como hacen en otras ocasiones en las que Jesús resultaba muy transgresor, nos lo hubieran transmitido.

Sin embargo, dedicó muchas palabras y acciones al problema de la distribución de la riqueza. Anunciaba la posibilidad de un mundo nuevo, de un sistema distinto de las relaciones humanas desde la igualdad de hijos de un Dios Padre-Madre que es puro amor, “lento a la ira y rico en clemencia”, y esto lo proclamaba como una buena noticia (eso significa precisamente “evangelio”). Los que no querían que ese nuevo mundo, ese nuevo Reino naciera eran los que vivían instalados en sus riquezas y en el poder. De ahí sus maldiciones contra los ricos: “ay de vosotros, los ricos, porque ya tenéis vuestro consuelo”; o sus avisos del peligro de las riquezas: “es más difícil que un rico entre en el Reino de los Cielos que no que un camello pase por el ojo de una aguja”.

Las alusiones a los ricos y a las riquezas son numerosísimas en los evangelios, sin embargo, al sexo, nada.

También son numerosas las alusiones de Jesús a los que hacen de la religión un gran negocio o un instrumento de poder. Reta a los sacerdotes del Templo a que lo destruyan, que Él lo reconstruiría en tres días, porque, como le dijo a la Samaritana, la adoración a Dios no requeriría de lugares sagrados; dedica a los fariseos y escribas, esos que cargaban pesadas losas sobre las gentes sencillas, los más descarnados calificativos. Les llama sepulcros blanqueados, raza de víboras, etc. Pero de sexo, nada.

Hablaba sobre el amor, sobre el perdón, sobre la amistad; atendía a enfermos, marginados y pobres en general y todos los que se acercaban a Él se iban felices por haber encontrado el amor de Dios en este mundo. Pero sobre sexo ni una palabra.
 
Tan sólo cuando alguien quiere criticar a una mujer de “mala fama” o cuando le presentan a una adúltera, podría entenderse que está tratando de sexualidad. Pues no. Porque Jesús trasciende los hechos para defender a la persona. No hay condena, sólo hay acogida y posibilidad de volver a empezar.

Cuando Monseñor Reig Pla hizo esa desgraciada alusión a la homosexualidad, de la que estoy seguro que se estará arrepintiendo y  si no es así debería hacérselo mirar, podía haber hablado de riqueza y de pobreza, y más ahora. Podía haber hablado del amor de Dios, podía haber requerido a los ricos generosidad, haber recriminado a los poderosos su falta de políticas que piensen en los más desfavorecidos, podía haber pedido a los bancos la dación en pago, podía habernos pedido que seamos solidarios, podía haber dado esperanza, podía haber anunciado… el Evangelio, la Buena Noticia.

Pero no, tenía que hablar de sexo, precisamente de lo que Jesús no hablaba y con ello queda expuesto a que le digan lo que Él dijo a los que querían condenar a la adúltera: “el que esté libre de pecado, que tire la primera piedra”.

Quizá ha llegado la hora de un cambio en la Iglesia… Pero eso lo escribiré otro día.